El Joven puerto de Colindres IV

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Puerto de Colindres década de 1980

Cuarta y última parte de la serie publicada en el Diario Montañés sobre el origen y desarrollo del puerto de Colindres

En 1970, el joven puerto de Colindres, quedó delimitado en su espejo de agua al abrigo, con la finalización del dique de casi 300 metros construido de este a oeste, destinado a proteger la dársena por su zona norte.

Ya en esta época, contaba con una serie de pequeños almacenes donde los armadores guardaban artes y útiles. Junto al espigón, una rampa para acondicionamiento de embarcaciones, originalmente adoquinada, y paralela a la carretera una línea de poco más de 100 metros para el atraque, donde se situó el surtidor de combustible. A la sazón, se  contaba con una fábrica de hielo, propiedad de la cofradía, fuera ya de la zona de servicios del propio puerto.

A principios de los años 80 las obras se encaminaron a construir el muelle de atraque para la descarga de la pesca, la rampa de más de 100 metros con carros varaderos para reconocimiento y reparación de embarcaciones, y se dragó el fondo hasta mostrar los 3,50 metros por el mayor calado de los barcos.  En 1983 se instalaron tres torretas con luces de balizamiento, dos de ellas, con luces verde y roja respectivamente, señalizando la entrada de la dársena y una tercera roja en el extremo del malecón de cierre, paralelo a la canal del Asón, construido inútilmente con el fin de crear suelo industrial para los Ayuntamientos de Laredo y Colindres. Hoy, abierta a las aguas, queda como mudo testigo del vano intento de frenar al mar en su avance. 

Desde entonces, la cambiante imagen del puerto va asociada a la memoria colectiva de quienes, de una forma u otra, han vivido relacionados con el mismo.  El avance constante y desarrollo del puerto de Colindres está vinculado  a la propia vida del pueblo, al ser este una parte esencial del mismo. Por ello, con la excepción de la construcción del puerto deportivo de Laredo, sobre aquel que se construyó a partir de 1883, cuyos vestigios se pueden contemplar, se puede decir que este el más joven de los puertos pesqueros tradicionales de Cantabria.

Ignacio Pérez Piñero